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En la epoca en que realizabamos nuestros primeros viajes con nuestros padres sabiamos que, fuera el lugar cual fuera, la pasariamos bien. Y lo sabiamos porque los hoteles de aquellas no tan lejanas epocas eran propiedad de personas que nos trataban como parte de su familia.
De hecho, era comun -¡que raro resulta recordarlo aqui y ahora!- que corretearamos con los hijos de los dueños mas que dispuestos a compartir los secretos del lugar con los hijos de los huespedes que se quedarian alli al menos una semana.
Hoy, esa situacion es sumamente improbable sino imposible porque lo que el management empresarial a hecho con los nuevos alojamientos es transformarlos en lugares funcionales pero sin una pizca de calor humano donde los empleados, mas que festejar nuestra llegada, parecen contar el tiempo para ver cuando nos vamos.
Para cambiar esa situacion, precisamente, fundamos nuestro amado Descanso de Wendy, pensado para destacar entre los hoteles en Astorga al otorgarle a los huespedes que nos visitan ese trato humano al que tan acostumbrados estabamos en el pasado.
Aqui, usted no solo disfrutara de amplias y luminosas iluminaciones sino que tendra el privilegio y el placer de disfrutar la comida que nuestra madre, ¡a su edad!, sigue empeñada en hacerle a nuestros visitantes porque ella, como nosotros, piensa que lo mejor de trabajar en los hoteles es el trato con los clientes, que enriquece y mejora a ambos.
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